La plenitud del Espíritu Santo te permite llevar la presencia del Soberano a donde vayas, oír Su voz y hacer sus obras cuando Él te guíe.

La plenitud del Espíritu Santo te permite llevar la presencia del Soberano a donde vayas, oír su voz y hacer sus obras cuando Él te guíe.

En 2 Corintios 4:17, Pablo describe la presencia de Dios como “eterno peso de gloria”. La presencia del Padre es eterna y tiene un peso. Es el peso de Su Gloria. Todos podemos sentir este peso en nuestro corazón ahora mismo. Sobrepasa todo conocimiento. Es maravilloso.

En la carta, Pablo revela que “Estamos siendo transformados en Su misma imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor”. Este aumento en gloria refleja también el peso de Su presencia en nuestra vida. ¡Woooow! ¿Puedes imaginar el peso completo de la gloria de Dios? Jeremías hizo un intento y lo describió así: Mas el Señor está conmigo como campeón temible, como poderoso gigante”. (Jeremías 20:11).

La presencia del Dios Soberano andará contigo como si te rodeara un huracán invisible. La estela de viento que el Espíritu va dejando a tu paso, afectará todo, comenzando contigo. Estamos en la presencia de Alguien mayor que el Arca del pacto. Cuando te haces consciente de esto, créeme, lo de temblar en Su presencia es cierto. Vas a sacudir y derribar las murallas que mantienen atrapados a los oprimidos a tu alrededor, sin mover un sólo dedo, ni alzar la voz. Estando quieto, como hizo Josué. Sólo con la Palabra.

Deberás acostumbrarte a la multiforme sabiduría de Dios que comenzará a enseñarte como un padre enseña a su hijo a quien ama. La plenitud del Espíritu, hace que la presencia del Padre se asiente sobre tu vida con un peso de gloria que no conocías. Pareciera como si alguien se hubiese apoyado del todo sobre tu pecho. Si viajaste alguna vez en un bus con alguien durmiendo a tu lado, sabes más o menos a lo que me refiero.

Es el Espíritu de Dios que se posa sobre ti como una paloma, revelándote el peso de Su presencia como señal de que está contigo. Esta es una de las características de la plenitud del Espíritu que más te va a sorprender, porque estarás las veinticuatro horas del día viviendo con ella, aún mientras duermes y sueñas. Se vuelve tan notorio que también lo percibirán en tu casa, en tu trabajo y a donde quiera que vayas.

Todas tus relaciones y asuntos personales serán afectados de alguna forma por la presencia del Padre. Oirás su voz y te enseñará; te hará más sabio y entendido en las Escrituras. Aprenderás cosas muy significativas con solo observar o leer Su palabra.

Te reconciliarás maravillosamente con aquellos que necesitas hacerlo. Otros, increíblemente, serán alejados de ti por el momento y reconocerás que es lo mejor. Te guiará a tomar decisiones acertadas a tiempo y a pensar distinto, como si tuvieras un consejero privado que va adelante del camino. También verás aumentar tu capacidad intelectual, especialmente la memoria, el entendimiento y la comprensión de la palabra escrita.

¡Y hay mucho más en Su regalo!

La plenitud del Espíritu te hace consciente de la presencia del Maestro a tu lado, quien comenzará a enseñarte en forma tan real, que nadie podrá creer tu testimonio. Pero no te preocupes. Lo creerán por tus frutos y lo percibirán por el peso de Su presencia en tu vida.


Tomado del libro “La Plenitud del Espíritu, es un Regalo de Dios”, por Stevan.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *