Testimonio real y en vivo del poder de Dios

Testimonio real y en vivo del poder de Dios

En Buenos Aires, tuve una experiencia tan gloriosa como reconfortante, al comprobar y ver con mis propios ojos cómo el Señor, a Su tiempo, nos permite recoger el fruto de nuestra siembra, si tan solo somos fieles a Su Palabra y esperamos con la paciencia de un granjero a que llegue la época de la cosecha.

Fui a una reunión de jóvenes a comer asado (algo típico en Argentina), invitado por su líder de jóvenes, Gastón, de quien yo a su vez fuí su líder de jóvenes hace casi dos décadas atrás, en la iglesia cuyo pastor de aquél momento es también mi discípulo, a quien le hablé del Señor en la calle hace como 30 años atrás, cuando evangelizaba en una esquina entre Santa fé y Callao, con dos megáfonos, de esos que se conectan a una batería y hacen un ruido tremendo.

Al finalizar la sabrosa cena, cocinada a la perfección por uno de los jóvenes, y mientras compartíamos entre todos la palabra de Dios durante la sobremesa, la presencia de Dios cayó de tal forma, que los chicos no se querían ir. Uno de los jóvenes, Primitivo (ese es su nombre), con lágrimas en los ojos, y desbordando hacia todos el amor del Espíritu Santo, nos dijo que perdonaba al hombre que asesinó a su papá y violó a su hermana, y que entregaba la justicia en manos de Dios, ya que aún el asesino vive hoy en día cerca de su familia en su país natal de Bolivia, y él había considerado matarlo con sus propias manos.

Este joven, continuó testificando en forma sobrenatural a todos los que estábamos sentados a la mesa, dejándonos atónitos bajo el poder de Dios, viendo y oyendo sus palabras que fluían en todo el esplendor de la plenitud del Espíritu; y que su decisión de perdonar al asesino y servir al Señor como evangelista era desde aquél instante y para siempre, y que jamás volvería atrás. Porque por causa de esto que le ocurrió en el pasado, hasta hace muy poco, él vivía y dormía en las calles, tomando, emborrachándose y planeando su venganza.

Este joven, es sastre y comenzó a trabajar de nuevo, y dice que en lugar de la botella de licor, ahora va con su biblia a todos lados. Su testimonio, dejó a todo el grupo de jóvenes impactado, desde los más antiguos a los más nuevos y pude observar que a muchos le corrían lágrimas por las mejillas.

¡Si tan solo pudieran conocerlo! Es una persona hermosa, de lo más humilde que pudieran imaginar, testificando juntamente con él el Espíritu del Señor, que es el Espíritu de verdad, que se hace presente y hace la obra de esta manera, tan visible y real, en las vidas de personas que se encuentran totalmente sin esperanzas, pero con un corazón dispuesto a seguir el camino y las enseñanzas del Maestro, quien estando en la cruz, lleno del Espíritu, pudo orar al Padre, diciendo a gran voz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Y el Padre le oyó, y fuimos perdonados por Su gran amor con el que Él nos amó primero.

Dicen las Escrituras en 2 Corintios 5:17-19:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. (2 Corintios 5:17-19)

Y luego en: 1 Juan 4:10:

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:10).

¡Gracias mi Dios, por tu gran amor y tu perfecta justicia; toda la gloria, el poder y el imperio te pertenecen para siempre!

Primitivo (izq) y Gastón (der.), de la Iglesia Evangélica La Paz.

Primitivo (izq) y Gastón (der.), de la Iglesia Evangélica La Paz, en Buenos Aires, Argentina.

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